Jappi

Lectura

1. Todos Tenemos Derecho a Leer

En el Perú los libros de formatos accesibles son tan escasos que muchas personas ciegas deben transcribir sus propios libros en sistema braille con el uso de una regleta y un punzón. Si este fuera el caso de una niña de diez años creo que diríamos porqué ella debe hacer esta tarea tan desgastante para una pequeña. A su edad, ella debería poder disfrutar de su tiempo libre. Teniendo en cuenta que el Estado Peruano designa recursos para que los niños que estudian en escuelas públicas reciban  los textos escolares, la niña de nuestro ejemplo es peruana como los otros niños y tiene derecho a leer como los otros niños. Asimismo consideré el ejemplo de un adulto mayor que debido a su avanzada edad ya no puede ver. Él confiesa que toda su vida ha vivido enamorado de las novelas de Isabel Allende. Todo lo que quiere es volver a leer sus libros. Este es un anciano que trabajó y pagó sus impuestos como cualquier peruano pero él no tiene acceso a estos libros.

Estos casos no deberían suceder en el siglo XXI en el cual la tecnología ha favorecido a las personas ciegas con equipos como las impresoras braille o máquinas lectoras de texto y otros dispositivos. El acceso a la información es fundamental:  Nosotros dependemos de estas herramientas para llevar una vida independiente, para que los niños ciegos puedan leer igual que los otros niños, y los adultos mayores sigan disfrutando de la cultura como cualquier otro ciudadano.

Esto me hace pensar por que en el Perú no tenemos este tipo de servicios. Me doy cuenta de que, con frecuencia, no es necesariamente una falta de recursos sino una falta de voluntad política. Lo que falta es que veamos las necesidades de todos y las tomemos como nuestras. La accesibilidad a la discapacidad debe ser vista, no como algo alejado de nuestra experiencia, sino como un recordatorio de nuestro compromiso social de que todos los servicios son realmente para todos.

Creo que yo como persona con discapacidad debo ser parte de la solución porque somos quienes vivimos la falta de accesibilidad.  Así, a través de la investigación en internet y una reciente visita a los Estados Unidos, busqué aprender sobre nuevas tecnologías y la manera que las personas ciegas reciben libros en formatos accesibles en otros países. Mientras estuve en Washington, D.C., EEUU para una conferencia, visité una biblioteca pública donde tienen un centro de accesibilidad y siete de sus diez empleados tienen discapacidad. En este centro se enseña a los usuarios a utilizar diferentes formatos de lectura. Esto es muy importante para mí porque la persona con discapacidad debe conocer diferentes formatos y ser él quien elija cual formato utilizar. Por ejemplo, si leo una novela prefiero audio o digital pero para texto corto prefiero braille.

En mi país, hemos hecho avances recientes en esta área. Ahora tenemos una biblioteca que ofrece libros en formatos accesibles. Nuestro nuevo plan nacional de alfabetización tiene en cuenta las necesidades de los niños ciegos o de baja visión. Nuestro gobierno se comprometió a aumentar el acceso a los libros en formatos alternativos  mediante la ratificación del Tratado de Marrakech.